Movimiento Anarcocapitalista de Cuba comienza ciclo de conferencias

 
En medio de la dictadura castrista, surgen iniciativas para informar a la población sobre las ideas opuestas al régimen, anarcocapitalismo. (FotoMontaje de PanAm Post)

La identidad del escritor será resguardada por su seguridad, pues reside en Cuba.

El joven Movimiento Anarcocapitalista de Cuba, fundado en el mes de enero pasado luego de la liberación sus fundadores, detenidos por pegar afiches con frases de pensadores liberales como Ludwig von Mises, inicia su primer ciclo de conferencias, dirigido fundamentalmente a estudiantes y profesionales del Derecho.

El tema escogido para su debut fue el referido a la ley y los derechos naturales, pues consideran que el reconocimiento de su existencia y su determinación a través del uso de la razón, constituye el único camino posible para el establecimiento de leyes positivas coherentes con la justicia, en contraste con el estatus de leyes que marcan los sistemas jurídicos actuales.

Esta iniciativa ocurre en un momento cuando en los medios de difusión masiva, propiedad de los gobernantes, se resalta hasta el cansancio la figura y el pensamiento colectivista de Carlos Marx.

Desde que surgió el Club Anarcocapitalista de Cuba en el año 2014, la difusión del pensamiento libertario en la isla, a pesar de los obstáculos propios de las dictaduras, ha sido prioridad de los que abrazan esta filosofía de pensamiento.

“Pienso que la principal responsabilidad que tenemos los libertarios del mundo no es otra que la de enseñar por cualquier vía los principios básicos del libertarismo. Por ejemplo, debido a la imposibilidad de obtener papel y medios para imprimir las conferencias para su posterior divulgación, hemos optado por difundirla a través de los celulares, pasándola de móvil a móvil, un medio económico, más eficaz y menos riesgoso”, comenta Onésimo Rosabal Sotomayor, miembro fundador del movimiento.

Actualmente, la familia Rosábal Sotomayor corre peligro que su casa sea expropiada por parte del régimen. Para lograrlo, fabrican delitos para apresar al propietario y luego apropiarse de la vivienda. La adhesión a movimientos de oposición surgen mayormente de casos así, donde se evidencia no solo la crueldad del régimen, sino de su monopolio sobre cada aspecto de la vida de los ciudadanos, al punto que ni su casa es suya, ni cuentan con la tan preciada presunción de inocencia. En Cuba no somos inocentes hasta demostrar lo contrario, sino culpables si así lo determina el régimen.

Casi 60 años de un régimen aniquilador de voluntades y portador de un férreo adoctrinamiento excluyente, la ideología comunista, y sumado a ello, un desinterés generalizado del pueblo por el conocimiento, provocado por la necesidad imperiosa de invertir la mayor parte de su tiempo garantizándose la alimentación de hoy y otras necesidades básicas, ha hecho que el camino de los libertarios cubanos haya sido bastante espinoso, no obstante la perseverancia ha dado sus frutos.

En Cuba hoy existe un Partido Libertario, una biblioteca especializada en temas libertarios y ya se puede hablar de cubanos que conocen los principios básicos del libertarismo.

“Esperamos que en muy poco tiempo esta primera conferencia se encuentre en las universidades de todo el país”, expresa Rosabal Sotomayor.

Ya está en proceso el tema de la segunda conferencia de este primer ciclo que acaba de comenzar. Abordará la perversión de las leyes, tomando como referencia la legislación vigente en Cuba.

Como decía Albert Einsten, “si no chocamos contra la razón, nunca llegaremos a nada”.

Mamela Fiallo Flor colaboró en la elaboración de esta nota. 

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https://es.panampost.com/editor/2018/05/16/movimiento-anarcocapitalista-de-cuba-comienza-ciclo-de-conferencias/

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LA FILOSOFÍA LIBERTARIA

 SFL Guest Author/ August 23, 2017

 Benjamín A. Rogge

El Dr. Benjamín Rogge es autor de muchos artículos y conferencista de gran prestigio en los Estados Unidos que se ha caracterizado por sus agresivas, acertadas y a la vez amenas conferencias en defensa de los ideales libertarios. La Universidad Francisco Marroquín otorgó al Dr. Benjamín Rogge, así como al conocido Premio Nobel de Economía 1976 Milton Friedman, el grado de Doctor en Ciencias Sociales por su gran contribución a la causa de la libertad.

Año: 20Abril 1978 No. 411

Artículo traducido al español por Juan F. Bendfeldt, tomado de «The Freeman» octubre de 1969 y publicado originalmente en el blog del Centro de Estudios Económicos-Sociales

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Yo intentaré responder a la pregunta que para mi desilusión, muy pocas personas se han molestado en hacerme. La pregunta es la siguiente: ¿Exactamente cuál es la filosofía social de Ben Rogge? O como lo han puesto algunos, ¿qué clase de loco soy?

Yo supongo que uno debe esperar causar sospechas y confusión cuando se pide al mismo tiempo y a la vez, que se elimine el sistema de seguridad social, que las leyes que han hecho el fumar mariguana un crimen sean abolidas conjuntamente con las leyes que prohíben el empleo de menores, y que se venda el Parque Nacional de Yellowstone a la gente de Disneylandia. Esta es sin duda una mezcla de ideas, pero es la mezcla que a mí me gusta. Para mí, estos elementos aparentemente diversos, representan simplemente diferentes aplicaciones de un principio básico fundamental. Este principio es que a cada hombre o mujer debe permitírsele bailar su propio tango, solo o en parejas, o en grupos tan grandes como la Iglesia o la General Motors, en tanto lo hagan en paz.

Poniéndolo de otra forma: en mi mundo, el papel del estado sería no más y no menos que el de un velador. En las palabras de Thoreau, «el gobierno es algo útil por medio de lo que los ciudadanos logran dejarse en paz».

¿Es mi filosofía social una de las ideologías en la contienda del momento? No. En primer lugar, está tan pasada de moda que no podría decirse ni siquiera que está en la contienda. En segundo lugar, muchos creen que esta filosofía no es de nuestro tiempo, sino del siglo pasado. Y tercero, yo la veo no como una ideología, sino corno una negación de ésta.

Esto se explica si definimos ideología como el conjunto de aseveraciones, teorías y logros que constituyen un programa político-social. Para mí, lo que identifica al ideólogo, sea éste Cristiano o Musulmán, Marxista o Fascista, Reformista Liberal o Monarquista, es que tiene una visión clara de lo que la humanidad es o debiera ser, y que tiene algún tipo de programa socio-político para lograr el estado por él deseado para ella.

Para el ideólogo, el sistema social ideal es el definido en relación a los objetivos que se desean lograr, tales como la erradicación de la pobreza, la eliminación de los prejuicios raciales, la maximización de las tasas de crecimiento, la adopción de la única y verdadera religión, la dominación de la raza superior, o la dominación de nuestra nación sobre las otras. Usualmente se fijan algunos límites a los medios para lograr los objetivos, pero no siempre. El énfasis del sistema se hace en el estado deseado para la humanidad, así haya sido éste el revelado por los profetas, voces de zarzales en llamas, los objetivos resultados del análisis científico, las razones de la historia ciega, los profundos y oscuros misterios de la mente humana, o lo que haya sido.

En cierto sentido, para el pensador Libertario, son los medios de la acción humana los que cuentan y no los fines. El Libertario responde a cada uno de los ideólogos: «usted tal vez tiene la razón, y puede seguir tratando de convencerme a mí y a otros, pero debe hacerlo sólo por medio de la persuasión. Usted no puede imponer sobre mí sus ideas por la fuerza, ni sobre ningún otro. Esto implica que no puede apedrear al hereje, flagelar a la prostituta, rapar al hippie, castigar al profesor, torturar a los judíos, asesinar policías, o coartar al empresario. Esto significa también, y es lo más importante, que no puede utilizar ni a la policía ni al ejército, para que ellos lo hagan por usted.

Al decir esto, el Libertario no se está declarando un simple espectador agnóstico del proceso político. El también puede tener alguna preferencia ideológica, pero como todo hombre que cree firmemente en una idea, no es del todo tolerante con lo que cree. Yo, Ben Rogge, no fumo mariguana, ni apruebo su consumo, pero temo que si apoyo las leyes contra su uso, habrá quien también desee insistentemente corregir mis malos hábitos.

¿En qué se diferencia el Libertario de otros?

Comparémoslo primero con los tradicionalistas o conservadores, con quienes erróneamente se le confunde. Es cierto que juntos se expresan en contra del sindicalismo, de los salarios mínimos y del impuesto sobre la renta. Pero cuando el Libertario canta contra las leyes de protección a la industria, del mercado común, o por la eliminación de los impuestos aduaneros, para cantando solo.

Lo que yo estoy deseando es precisamente por lo que hombres como Albert Jay Nock han pedido en el pasado: Que no se confunda a la SOCIEDAD con el Estado, y que la SOCIEDAD no sea absorbida por el ESTADO. La sociedad, con su intrincada red de restricciones a la conducta individual basada en la tradición, costumbres, religión, moralidad, y sus muy poderosas sanciones, son lo que ha hecho posible la vida civilizada y le han dado sentido. Yo no propongo una anarquía, todo lo contrario; soy esencialmente un conservador en lo que se refiere al proceso social y a su organización.

Creo en la continuidad, en el importante papel que desempeñan las tradiciones y costumbres, en las normas de conducta personal, y en la gran importancia de la élite de cada sociedad, por imperfecta que ésta pueda ser.

Pero, contrariamente a lo que piensan los políticos conservadores, yo no deseo ver convertidas estas influencias a la conducta individual en normas establecidas por el estado. Al repasar la historia, podemos darnos cuenta de que siempre que el proceso social de las costumbres se convirtió en ley, la civilización cesó de avanzar. Primeramente, porque la multa pagada por el innovador, que ya de por sí es severa sin la ley, se hizo tan severa, hasta incluir la pena de muerte, que detuvo todo sano proceso de cambio y cuestionamiento, que ha sido lo que ha movido a las civilizaciones a niveles más altos de desarrollo.

Otra razón importante ha sido la corrupción de la élite causada por el poder investido en ella por la ley para imponer sus puntos de vista. Esta, deja así, de jugar un papel de beneficio social y cesa toda justificación de su existencia. La historia está llena de ejemplos de hombres destacados que fueron corrompidos y destruidos por la influencia de poseer el poder de coerción.

¿Qué ocurre si comparamos al Libertario con los modernos liberales? Lo que ocurre es muy sencillo: el moderno liberal empieza en donde el Libertario se detiene, y se detiene en el punto en que el Libertario empieza. Del mismo modo que el Libertario está a favor de los malos hábitos en tanto éstos sean pacíficos, el liberal moderno lo apoya. Pero, de forma muy distinta del Libertario, el liberal moderno sí está de acuerdo en la utilización de los poderes coercitivos del estado en lo que concierne a los cambios sociales que propugna. Si se pregunta al liberal moderno si debiera existir la Agencia de Censura de Espectáculos Públicos, dice que no. Si se le pregunta si debiera existir la Agencia para el Control de la Calidad de las Drogas y los Productos Alimenticios, dice que sí. ¿Debiera intervenir la ley en el caso de que dos adultos cometan de mutuo acuerdo actos inmorales en privado? Nunca, dice el liberal. ¿Debiera intervenir el estado en el caso de que dos adultos lleguen a un acuerdo libremente de prestar y recibir servicios por Q.2.25 al día el uno al otro, aún cuando el salario mínimo establecido por la ley sea de Q.2.80, y aún cuando represente para el trabajador el quedarse sin el trabajo? Sí, responde el liberal. Estos ejemplos podrían continuarse indefinidamente.

Ahora bien, es posible que hayan razones verdaderas para este comportamiento incongruente pero consistente de los liberales. Posiblemente los liberales modernos tengan la razón y los Libertarios estemos equivocados. Lo único que yo estoy haciendo es exponer que el Libertario, esté correcto o errado, tiene como única postura su oposición a la intervención del estado en cualquier acción humana pacífica, de individuos o grupos, así sea ésta la actividad política, un acto sexual, juegos o el proceso económico del mercado. Es esto lo que lo diferencia de los conservadores y de los liberales.

Ahora bien, ¿qué tiene que ver el Libertario con las nuevas izquierdas tan de moda? Existen aparentemente algunas similitudes entre algunos de mis amigos Libertarios y las nuevas izquierdas, con quienes han andado de la mano recientemente. De cierto modo esto sí tiene sentido. Tanto nosotros como los de la nueva izquierda tenemos en común la desconfianza de la concentración del poder, y particularmente del poder coercitivo del estado. Ellos se nos unen en el deseo de no ser gobernados por el status-quo, o por la élite. Tendemos también a inclinarnos juntos hacia el pacifismo y la no intervención en los asuntos ajenos. Pero aquí se termina el romance.

Para el Libertario la propiedad privada es la extensión de la propia personalidad humana, y un elemento esencial en la estructura de toda sociedad de hombres libres. Para los de la nueva izquierda la propiedad privada es una invención arbitraria del status quo para reprimir el espíritu libre de los hombres y reprimir la expresión de la miseria y sufrimiento humano. Para el Libertario, o por lo menos para Ben Rogge, la política de confrontación pacífica de la nueva izquierda no es ni pacífica, ni aceptable como un objetivo social. A nuestro parecer la intención de imponer sobre una minoría la decisión arbitraria de una mayoría constituye chantaje. «Cedan a nuestras demandas y abandonaremos su oficina», «láncenos de su propiedad y será usted el culpable de alterar la paz y el orden», «llame a la autoridad para proteger lo que es suyo y se convertirá en un oligarca reaccionario». Para el libertario esta situación no sólo no tiene ningún sentido, sino es hasta peligrosa. El objetivo que nos hemos fijado de lograr para la humanidad un sistema en que prevalezca la razón sobre la fuerza, no podemos justificarlo si para lograrlo usamos la fuerza sobre la razón.

He allí la diferencia entre el Libertario y los ideólogos de la nueva izquierda. Para él el fin último es la selección correcta de los medios para alcanzar el fin, y no el fin por sí. Además, valga mencionar que los objetivos de la nueva izquierda son difíciles de identificar, particularmente en lo que se refiere al tipo de arreglo social que desean establecer. Sobre todo, cuando lo que propugnan es un fénix que habrá de resurgir de entre las cenizas de lo que hoy tenemos. Dado que los socialistas de la nueva izquierda rechazan el sistema capitalista y la democracia libre, sólo pueden asumirse tres soluciones para su objetivo: 1) Un arreglo esencialmente anárquico y sin gobierno, 2) Un arreglo sindicalista-comunal-pastoral, copiado en mayor escala del kibbutz israelí, con un gobierno pequeño, y 3) Una dictadura marxista-comunista del proletariado.

Para el Libertario el primer arreglo significa la tiranía del más fuerte, lo que acortaría la vida, haciéndola un disgusto, y un martirio. El segundo arreglo de los de la nueva izquierda significaría un caos económico. Dada la dependencia de nuestra sociedad actual en la tecnología sofisticada para la producción de bienes, significaría además, que ocho de cada diez de nosotros fuéramos eliminados. La tercera solución, si podemos llamarla eso, no significa nada más que la dictadura de una cruel tiranía de unos pocos, que gobiernan con una mano de hierro ensangrentada, y en medio de la ostentación que les da el gobernar sobre una masa de ignorantes, incapaces de decidir sobre las cuestiones más simples de sus destinos.

Así pues, el Libertario responde a los conservadores, liberales modernos y a los de las nuevas izquierdas, de la misma manera que Huckelberry Finn: «Gracias, pero no gracias. Ya he estado allí». El Libertario insiste en que lo que hace distinta a la sociedad civilizada no son los objetivos que sus miembros persiguen, sino los medios que utilizan para alcanzarlos. Él insiste en que debemos mantener la incertidumbre y escepticismo ante las opiniones, ideas y revelaciones del más capaz de los hombres. Al fin y al cabo, éste no será sino un mortal e imperfecto humano más. Y ya que nos es tan difícil el reconocer de entre nosotros a los menos imperfectos, debido a nuestras propias imperfecciones, cae de su propio peso el que cada uno de nosotros, los imperfectos, sigamos a nuestra propia estrella por nuestro propio e imperfecto camino.

El Libertario, a quien los ideólogos han acusado de ser un utópico, resulta ser de entre todos el que concibe al mundo dentro de la situación más realista: un mundo imperfecto. El defiende la idea de que si en este mundo de imperfectos, a cada quien se le dejara tomar sus imperfectas decisiones, y actuar conforme a ellas en tanto lo haga en paz, y gozar de los frutos de sus éxitos y sufrir la agonía de sus fracasos, la humanidad podría por lo menos lograr obtener la dignidad y vivir la comedia o tragedia que es la vida, y que es al fin y al cabo, lo que hace al hombre un hombre y no una cosa. Y así, al Este del Edén, ¿qué otra cosa podríamos desear?

«La historia de la libertad es la historia de las limitaciones del poder gubernamental, no de su incremento. Por tanto, cuando resistimos a la concentración del poder estamos resistiendo a los poderes de la muerte, porque la concentración del poder es lo que siempre precede a la destrucción de las libertades humanas».

Woodrow Wilson

«Como la democracia absoluta es una forma política ilimitada o autoritaria, no puede constituir un gobierno en que el individuo sea libre»

Gottfried Dietze


Este artículo expresa únicamente la opinión del autor y no necesariamente la de la organización en su totalidad. Students For Liberty está comprometida con facilitar un diálogo amplio por la libertad, representando opiniones diversas. Si eres un estudiante interesado en presentar tu perspectiva en este blog, escríbele a la Editora en Jefe, de EsLibertad, Alejandra González, a agonzalez@eslibertad.org.

https://www.studentsforliberty.org/2017/08/23/la-filosofia-libertaria/

Estudio muestra que los libertarios son los más analíticos y reflexivos

“¿Crees que eres inteligente con respecto a la política? Podrías ser Libertario”

Estudio de reflexión cognitiva destaca a libertarios como los votantes más reflexivos, por primar el análisis sobre la impulsividad. (Diseño de PanAm Post)

“¿Crees que eres inteligente con respecto a la política? Podrías ser Libertario”, se titula el artículo del profesor de economía Tyler Cowen publicado la semana pasada en Bloomberg.

Alude a los resultados del test de reflexión cognitiva. Fue elaborado por dos profesores de la Universidad de Yale Gordon Pennycook y David G. Rand. Ambos son profesores de psicología conductivistia y Rand adicionalmente es profesor de economía y administración.

La prueba que desarrollaron analiza la capacidad de las personas de suprimir reacciones impulsivas a cambio de hacer reflexiones más profundas.

Ahí, los libertarios miden como el grupo político más analítico.

Libertarismo, por definición, es “la filosofía política que sostiene que la prosperidad, la paz, y la realización personal de los seres humanos sólo puede ocurrir en un sistema social basado en el respeto irrestricto por la vida, la libertad y la propiedad de cada individuo”.

Patrones electorales

Dadas la polarización que provocó la última elección presidencial en los EE.UU., estudio surgió como respuesta a los patrones electorales.

Según los resultados derivados del estudio, Cowen nos invita a tomar en cuenta que “los individuos que son conservadores a lo largo de las dimensiones económicas figuran como más analíticos que aquellos que no lo son, en promedio. Ese es un resultado ligeramente incómodo para los de la izquierda”.

Asimismo, resalta que “lo contrario es verdad para los conservadores sociales, por cierto: son menos analíticos en promedio”.

Por lo cual invita al lector a revisar cómo ambos partidos predominantes tienen sesgos donde prima la reacción sobre la argumentación.

Indica, “si no eres un libertario, tal vez deberías darle otra mirada a esa filosofía”.

Desde una lectura económica, la preponderancia de la reflexión sobre el impulso, se alinea a lo que propone el capitalismo de libre mercado, el ahorro en contraposición al consumo.

Guardar para la posteridad, en lugar de gastar hoy. Pues será lo que permite la inversión y como tal el emprendimiento y la autonomía.

Esto en política económica se refleja en la aversión al gasto público y la carga impostiva promovida por el economista Keynes —que impera en el continente americano— donde prima el pensamiento cortoplacista. Justificado por una frase de su autor: “a la larga nos vamos a morir“.

Por ello el autor plantea que la capacidad de análisis causa un distanciamiento del ciudadano promedio y como tal de las mayorías que se guían por afinidades.

También resalta que los resultados se obtuvieron a través de Internet, con lo cual no toma en cuenta a la población que no es ávida a la tecnología o bien no tiene acceso a ella.

Muy analíticos, poco populares

Sostiene que el libertarianismo “es un club relativamente exclusivo, repleto de personas políticamente comprometidas, capaces de manejar argumentos abstractos y capaces de una reflexión más profunda”.

Para comprender mejor cómo empatizar la capacidad de análisis con la difusión, PanAm Postcontactó al profesor Tyler Cowen para preguntarle al respecto.

El economista plantea que los libertarios están ahora a la defensiva y que necesitan un programa positivo para entusiasmar a la gente, donde el mensaje económico no suena como el Partido Republicano más la marihuana legal. Propone que la tarea inmediata quizás sea luchar en una batalla por el libre comercio.

Individualismo asumido como falta de empatía

Dada la naturaleza individualista de los libertarios, se cree comúnmente que los libertarios no son muy empáticos; sumado al hecho que no aprueban que el Estado sea quien se encargue de los miembros vulnerables de la sociedad, sino que tengan la posibilidad de valerse por sí mismos.

Cowen dice que esto se debe a que desde edades tempranas, los sistemas de educación pública enseñan a las mentes jóvenes acerca de cuán genial es el gobierno.

Por eso considera que este es uno de los mayores obstáculos que el libertarismo tiene que superar.

No obstante, tiene esperanzas que las plataformas independientes —a través de Internet— sirvan para difundir información al respecto.

Llegar a las personas

Sin embargo, dice que mientras el Internet no sea tan masivo, hay que pensar en qué se puede hacer a través de espacios comunitarios y así compartir de cerca con la población.

Adicionalmente, el economista recomienda que los libertarios deben enfocarse más en ofrecer soluciones para los pobres.

De modo que la capacidad de análisis que les destaca, demostrado en el test desarrollado por los psicólogos conductivistas, pase de la teoría a la práctica y la filosofía política-económica que pregonan beneficie a la mayor cantidad de personas posibles, en particular a quienes más lo necesitan.

*Nota: Apelamos a la recomendación del autor e incorporamos un “meme” conocido de Internet, donde un personaje de televisión se apunta a la cabeza para resaltar el pensamiento crítico frente a situaciones adversas. El personaje está ubicado junto a Ron Paul, ícono libertario que fue candidato a la presidencia de los EE.UU. tres veces.

https://es.panampost.com/mamela-fiallo/2018/04/09/libertarios-son-los-mas-analiticos-y-reflexivos/

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La diferencia y la desigualdad

Pirámide del capitalismoHay muchas personas que piensan que los seres humanos no son iguales y que, en un continuo de grados, normalizan la desigualdad en sus acciones. No me refiero sólo a ese mediático 1% que poseería o controlaría todo, ni a ese 10% que apuntala al anterior a través de estructuras económicas y de coerción, sino a ese porcentaje, aún mayor, que compra en las urnas modelos de convivencia (¿o de supervivencia?) que perpetúan y propagan ese pensamiento.

Parece, no obstante, que, tal y como ha acontecido la Historia, nos encontramos con una constante cuyo origen se pierde en el principio de los tiempos (ese donde las sociedades igualitarias quedan relegadas, hoy, a un exotismo académico), y que permanece, a través de los siglos, en variantes organizacionales escasamente diferenciadas, piramidales de base variable, y, de arriba abajo, eminentemente violentas.

Cuando las personas no nacen ni se construyen (íntegra-mente) en la igualdad, la terminan olvidando (des-memoria), asimilan su opuesto (no-negación) y renuncian a su cuestionamiento (no-crítica). No necesitamos mucho más que abrir cualquier libro de secundaria o de bachillerato para intuir que se pretende reducir la línea del tiempo de la historia a una cuestión de crecer en “razón”, “modernidad” y “sensatez”, construcciones queobvian, premeditadamente, la condición humana.

Considerar que los otros no son iguales significa asignarles, arbitrariamente, distintos potenciales de desarrollo (productivismo, especialización, desarrollismo, darwinismo social), distintas necesidades (deshumanización, cosificación, animalización), y, finalmente, distintos derechos (democratismo, ciudadanismo, aporofobia, exclusión social), mediante la estigmatización de la diferencia.

La diferencia es discreta, aleatoria e indeterminada. La diferencia es tan natural, e inocente, que no se percibe si no es a través de un artificio para fabricar miedo. Las violencias institucional y económica moldean a través de los medios la percepción popular de la diferencia. Se construyen diferencias (el negocio está en la separación), se reprimen (mordaza, odio, judicialización),… o se mercantilizan a través de la desigualdad, que es un gradiente (la dirección de la máxima variación, transferencia, expolio,…).

No han faltado intentos de “racionalizar” la diferencia, y por extensión la desigualdad, como podemos observar en la lectura de dos repulsivos artículos de M.Rajoy en el Faro de Vigo ([1], [2]), en los que, más de tres décadas después, podemos reconocer el argumentario falaz, no sólo de una estructura de gobierno corrupta y servil que se desmorona en un alud de casos aislados sino de un electorado cobarde que trata de justificar intelectualmente su propio miedo.

Mientras el (ultra-)derechismo rancio y mohoso se regocija en las diferencias del linaje (herencia, raza, nación, religión), una variante más modernista del mismo pensamiento (neo)liberal lo hace en la adaptación al concepto de éxito vigente: tú eres el único responsable de tu éxito o de tu fracaso, pusilánime de mierda [3]. El individuo, como empresario de sí mismo, asume (todo) el riesgo de (todas) sus decisiones mediante su actitud.

Tampoco se dejan de construir diferencias en torno al conocimiento, precisamente cuando el acceso al mismo no es libre (y debería,…). Esto es del gusto de un abanico de hipócritas que se despliegan a la sombra del progresismo, del regeneracionismo y la equidistancia. Un tono de la sombra es morado, más inclinado a la meritocracia; el otro es naranja, más orientado a la sensatez. Ambas sombras comparten el mismo toldo y compiten por el justo medio.

La igualdad y la libertad se realimentan. Cualquier opción debe pasar por la emancipación. Sin libertad no hay igualdad, y viceversa. Necesitamos poco para que no se apropien de estas dos palabras, para que ni las mercantilicen ni las electoralicen: basta vincularlas con respeto, con colectivo, conapoyo mutuo, con cooperación, con sustentabilidad, con justicia… Todos estos conceptos están conectados entre sí. Cualquier apropiación aislada de alguno de ellos sólo tiene el fin de separar.

 Alejandro Floría Cortés

Notas:

[1] Igualdad humana y modelos de sociedad. M.Rajoy (Faro de Vigo 04/03/83)

https://www.losgenoveses.net/losincunables/Primera%20entrega/Rajoy.Faro%20de%20Vigo%2004.03.83.pdf

[2] La envidia igualitaria. M.Rajoy (Faro de Vigo 24/07/84)

https://www.losgenoveses.net/losincunables/Primera%20entrega/Rajoy.Faro%20de%20Vigo.24.07.84.pdf

[3] Tú eres el único responsable de tu éxito o de tu fracaso, pusilánime de mierda. A. Floría

http://www.portaloaca.com/opinion/12834-tu-eres-el-unico-responsable-de-tu-exito-o-de-tu-fracaso-pusilanime-de-mierda.html

http://www.portaloaca.com/opinion/13509-la-diferencia-y-la-desigualdad.html

Lo personal no es político

Posted: 01 Feb 2018 12:33 PM PST

Lo político es aquello que tiene que ver con la gestión de la esfera colectiva en la que se desenvuelve la convivencia de la comunidad. Así, el ámbito específico de lo político es lo común, lo colectivo, y cuya su gestión le corresponde a la comunidad. Esta esfera se contrapone a la esfera individual que es la que afecta a la persona concreta y cuya administración le corresponde a esta de forma exclusiva. Sin embargo, la propagación de la consigna de que lo personal es político ha cuestionado la separación de estas esferas, hasta el punto de subsumir lo individual en lo colectivo para convertirlo de este modo en un espacio político. Esta postura, que es sostenida y defendida por ciertos sectores sociales y políticos, tiene una serie de graves implicaciones que deben ser abordadas.

La expresión de que “lo personal es político” tiene su origen en un ensayo escrito por Carol Hanisch en 1969 titulado The Personal is Political. Se trata de una expresión que, al menos en su origen, estaba vinculada al feminismo radical, aunque posteriormente ha sido empleada fuera de dicho ámbito para sostener el mismo planteamiento, lo que significa la conversión de la esfera individual en un espacio político. Sin embargo, no se ha hecho una crítica de esta postura que, llevada hasta sus naturales y últimas consecuencias lógicas, la convierten en una grave amenaza para la libertad, tanto individual como colectiva, y en el preludio de la imposición de un orden totalitario.

Cuando lo personal es convertido en algo político el individuo desaparece al ser aplastado por la esfera pública y por quienes se ocupan de su gestión, sea la sociedad o el Estado. De esta forma al individuo le es expropiada su capacidad para administrarse a sí mismo. Dicho con total crudeza, quienes sostienen que lo personal es político manifiestan un total y absoluto desprecio por el individuo en tanto este es anulado en provecho de lo público, y despojado de toda autonomía. Se trata de un planteamiento que es esencialmente totalitario y que lleva a que el individuo desaparezca en tanto que tal al verse obligado a plegarse a todos los dictados de una autoridad externa. Esa autoridad, ya se trate de la sociedad o del Estado, es la que determina cómo y con quién tiene que relacionarse, en qué condiciones deben desarrollar dichas relaciones, etc. Un control totalitario es desplegado sobre el terreno más íntimo y personal del individuo hasta el punto de dictarle cómo debe comportarse bajo las sábanas, cómo debe sentarse, qué debe leer, cómo tiene que vestir, cómo debe peinarse, qué debe aplaudir, qué debe rechazar, etc. Se trata, en definitiva, de imponerle cómo debe ser, pensar, sentir, actuar y, por tanto, vivir.

Todas las ideologías totalitarias han manifestado un profundo deseo de anular al individuo, de pulverizarlo y hacerlo desaparecer disolviéndolo en la esfera de lo público para sustraerle toda libertad y autonomía. Su común premisa es considerar al individuo un instrumento al servicio de los proyectos políticos y sociales de estas ideologías totalitarias, de forma que el individuo sólo importa en la medida en que es útil para la consecución de esos proyectos. Así, para la realización exitosa de dichos proyectos de ingeniería política y social es necesaria la extensión ilimitada del poder para llevarlo a todas las esferas de la vida humana, lo que implica eliminar al individuo como tal en tanto en cuanto su esfera personal es politizada, y con ella sometida a los dictados de un ente externo que se lo impone todo. El resultado no es otro que la destrucción de la individualidad por medio de la despersonalización, ya que el individuo en estas condiciones no es nada, no cuenta nada, no vale nada. El individuo pierde de este modo su mismidad al no poder dotarse de una identidad propia, pues cuando lo íntimo es politizado los tentáculos del poder llegan hasta los más recónditos lugares para imponer sus dictados, para someter y doblegar, y, en suma, para imponer una forma de ser prefabricada y sintética que lo convierte en un subproducto de la ingeniería política y social al servicio del sistema de dominación.

Cuando lo personal se vuelve político la voluntad del individuo es anulada. No debe desear nada que el poder no desee. Le es impuesta una forma de vida que es la socialmente considerada correcta, y que inevitablemente está asociada a una idea de bien que es impuesta desde arriba. Y para que esto sea así se impone toda una experiencia colectiva marcada por un férreo control social basado en el escrutinio y la vigilancia mutua entre los miembros de la sociedad, donde impera el espíritu inquisidor, la delación, la persecución, la crítica destructiva, la estigmatización, etc., de quienes no se ajustan a las prácticas y conductas dominantes. En la medida en que todo en la vida, hasta los detalles más nimios, pasa a estar regulado, pautado y sometido a diferentes convenciones impuestas que, además, son progresivamente incorporadas al ordenamiento jurídico para perseguir y castigar a quienes las incumplan, se materializa la robotización del individuo que pasa a ser un engranaje más de la maquinaria del sistema de dominación, carente de vida propia. De esta manera la dominación es total y logra el consentimiento del sujeto mediante la interiorización forzada de todas esas normas que son impuestas, al mismo tiempo que el individuo pasa a colaborar activamente con el poder al supervisar a sus vecinos, parientes, amigos, compañeros de trabajo o estudios, pareja, etc., para que cumplan los dictados establecidos por el poder, y por tanto para que se amolden a esa forma de vida políticamente correcta que es impuesta desde arriba. Es la dominación por medio del miedo, y a veces del terror, a sufrir el rechazo y el estigma social lo que fuerza al sujeto a perder toda su individualidad. Se trata del dominio inconspicuo de los otros, del yo social que moldea el contexto en el que la persona se ve forzada a vivir, y con ello determina el comportamiento y las posibilidades individuales del sujeto.

Lo antes descrito es el resultado de convertir lo personal en un espacio político, pues conlleva la destrucción del individuo que pasa a ser un átomo integrado en una masa homogénea e informe sometida desde arriba. Pero al mismo tiempo significa implantar la sociedad del odio en la medida en que lo político también implica la designación del enemigo, la designación de aquel que no se ajusta a lo políticamente correcto, aquel que constituye la negación existencial de lo que es considerado como bueno, idóneo y apropiado. Es la implantación del principio de enemistad entre los miembros de la sociedad, lo que conlleva la polarización de las relaciones sobre la base de una distinción tajante, polémica en grado superlativo, y que se resume en la siguiente consigna: o estás conmigo o estás contra mí. Así, se establece una línea divisoria entre el yo y el otro, entre nosotros y ellos, y por la cual quienes no forman parte de ese yo colectivo son demonizados, perseguidos y vilipendiados. Se busca, en definitiva, la adhesión incondicional.

Frente a esta dinámica totalitaria hay que defender la autonomía y libertad del individuo, y consecuentemente su propio espacio personal cuya administración le corresponde a este de manera exclusiva. Lo personal es prepolítico, y como tal debe estar al margen de luchas políticas y de la administración de cualquier ente externo al sujeto. Si el individuo no dispone de una esfera propia literalmente deja de existir, es anulado completamente por fuerzas sociales y políticas ajenas a él. Por esta razón es tan importante reivindicar lo personal como algo preopolítico, pues sólo de esta manera el individuo puede existir al contar con un espacio propio en el que autoconstruirse y dotarse de una identidad específica. Sólo así el individuo deviene en persona al elegir su propia y particular forma de vida, algo que las ideologías totalitarias, al afirmar que lo personal es político, no pueden aceptar de ninguna manera.

Sin intimidad el individuo es disuelto en el gregarismo de una ideología y de un sistema totalitarios, y cualquier aspiración emancipadora es completamente anulada. Por esta razón es importante que en el marco de un proyecto de transformación social de carácter emancipador sea tomada muy en cuenta la importancia del individuo, pues la libertad sólo puede construirse desde abajo, desde el propio individuo, para posteriormente materializarse en la esfera colectiva. Si la esfera personal del individuo es destruida el individuo desaparece con ella, al igual que cualquier atisbo de libertad. Es por todo esto que a día de hoy se hace urgente y necesario afirmar que lo personal no es político.  Sustraer lo personal de la esfera política es el principio para recuperar parcelas de autonomía y libertad del individuo al crear las condiciones para la autoconstrucción y en último término para la completa liberación. Porque, a fin de cuentas, ningún proyecto emancipador ha sido construido sobre la esclavitud de las personas.

http://www.portaloaca.com/articulos/politica/13438-lo-personal-no-es-politico.html

 

Irán: Pan. Trabajo. Libertad

Estas últimas semanas, nos hemos visto sorprendidos por los ecos de las protestas que llegaban desde Irán. La enorme distancia (tanto como espacial como idiomática) y el cruce de intereses geopolíticos visible en las diferentes interpretaciones realizadas desde occidente, hacen que se haga muy complicado hacerse una idea de lo que realmente está sucediendo allí, tratar de entender el qué, el cómo y el hacia dónde de esta revuelta. Creemos que esto es algo generalizado en nuestro entorno, de modo que desde el Todo por Hacer nos parece de especial interés traducir ciertos textos que estamos leyendo en internet sobre este conflicto. Textos que llegan de activistas iraníes o de compañeros/as conocedores del asunto. Empezamos con este artículo publicado hace menos de una semana en la web inglesa libcom.org bajo el título Iran. Bread. Jobs. Freedom. Esperamos que no sea el último que publiquemos.

Estamos publicando este texto directamente de un activista iraní, tratando de entender la actual ola de protestas. La situación evoluciona rápidamente, y las protestas son lo suficientemente difusas para que cualquiera que pretenda saber lo que acontecerá de aquí en adelante sólo pueda ser ignorado. La contribución que podemos hacer es realizar una serie de preguntas para ver qué ha sucedido, que está sucediendo y, sólo a partir de eso, especular con lo que podría suceder en el futuro. Esperemos que más gente contribuya a este esfuerzo en los próximos días y semanas.

Armin Sadeghi, 4 de Enero de 2018

¿Estamos librando una revolución en Irán?

Tal vez no. Pero si percibimos la esencia de una revolución como “la abolición del miedo”, entonces todo el mundo ha escuchado (y visto) al pueblo iraní gritando sin miedo “el emperador no tiene ropa”.

Es difícil anticiparse más allá de esto, pues las fuerzas sociales en conflicto aún no se han desarrollado completamente; y es casi imposible captar una revolución mientras se está librando. Pero podemos especular sobre la situación actual, tal como Marx escribió a Ruge“Las dificultades internas parecen ser casi mayores que los obstáculos externos. Puesto que aunque no existe duda en torno a la cuestión de “de dónde”, prevalece la mayor confusión sobre la cuestión de “adónde”. Aquí nos limitaremos a la cuestión de “de dónde”: de dónde proviene la actual ola de protestas, ya que ciertamente existen dudas sobre esto fuera de Irán.

El curso de los acontecimientos se ha acelerado vertiginosamente en Irán (tal y como ha sucedido en otras regiones), y casi ha llegado al punto en el que nadie puede generar una narrativa cohesionada. Aun así, el establishment político tuvo éxito en su creación de otra fachada de elección: el mismo viejo truco de la elegir entre lo malo y lo peor, mientras ambos partidos sirven a los mismos intereses[1].

Al mismo tiempo, Irán tiene el mayor índice de accidentes y muertes en el lugar de trabajo del mundo. Justo antes de las elecciones, más de 40 mineros murieron en una brutal explosión[2], y el presidente fue abucheado mientras intentaba mantener su imagen popular visitando el lugar de los hechos. Unos pocos meses antes, el colapso de un edificio comercial en el centro de Teherán (Edificio Plasco) demostró que un sentimiento general de desconfianza está creciendo entre la gente hacia el aparato político en su conjunto.

Tras la reelección de Rouhani, la situación se torció aún más. La administración presidencial -la misma gente ha abogado por el proyecto neoliberal durante décadas- se volvió demasiado segura de sí misma y decidió librar una guerra general contra la clase trabajadora (cebándose en los trabajadores precarios y los trabajadores contingentes). En este sentido, mucho se había allanado estos años, con una asistencia sanitaria pública que se reduce a casi nada, lo mismo que ocurre con la estabilidad laboral y la seguridad en el lugar de trabajo. El proyecto neoliberal ha estado cociéndose durante más de 26 años. Hubo otra revuelta hace unas dos décadas y fue brutalmente reprimida por las mismas personas que hoy sustentan el frente reformista[3].

Desde entonces, a pesar de los aparentes conflictos políticos entre las administraciones que se han ido alternando en el poder, los programas económicos han sido escritos por la misma mano: pseudo-privatizaciones, acumulación por desposesión, destrucción de todos los sindicatos y consejos de trabajadores independientes[4], precarización del trabajo… Durante la última década, hemos sido testigos de una caída en picado de la clase media hacia los sectores más bajos de nuestra sociedad. La doctrina de un país metropolitano ha dejado a todas las ciudades pequeñas y a los diversos grupos étnicos en lucha por su supervivencia, mientras el capital parecía no parar de crecer. El resto de la historia es demasiado familiar para entrar en detalles, sólo tienes que echar un vistazo al consumo per cápita de productos básicos como la leche y las lecherías, que ha disminuido a menos de la mitad, o de la carne roja, que ha caído más de un 70%.

De modo que el trasfondo está claro: la proletarización ha avanzado durante estas últimas tres décadas, no quedan sindicatos que puedan luchar por sus intereses de clase, y existe un dramático aumento en las tasas de desempleo debido a la financiarización del capital.

La generación del baby boom de los ochenta no puede encajar en ningún paradigma socialmente aceptado, después de su graduación (y una parte importante de esta generación ha ido a la universidad) no hay trabajos que se adapten a sus habilidades, y los trabajos a los que pueden aspirar no permiten ningún tipo de vida decente. Debido a esto, la generación actual no puede mantener una familia nuclear, algo que es crucial para la estructura ideológica y económica del régimen político de Irán (nótese que todos los datos económicos oficiales se publican por familia, no por persona).

Esto ha resultado en un año de difusas pero contagiosas concentraciones, manifestaciones y sentadas: los estudiantes que se oponen a la privatización y la mercantilización de la educación; los jubilados que se oponen a la bancarrota de las pensiones; los profesores y enfermeros que protestan contra las condiciones inhumanas de vida; los conductores de autobuses que apoyan a los miembros de su sindicato; y las innumerables huelgas en varios sectores, desde los mineros hasta los trabajadores de la caña de azúcar.

En este contexto, la administración Rouhani buscó impulsar un paso más allá su guerra contra la clase obrera tras su reelección. Comenzó un nuevo proyecto de pasantías no remuneradas al que se opuso una fuerte campaña estudiantil contra todo tipo de trabajos no remunerados o infra-remunerados. Por otro lado, Reza Shahabi, el secretario general del sindicato de conductores de autobús[5] fue ilegalmente encarcelado, y después de más de dos meses de huelga de hambre, cuando sufrió dos infartos cerebrales, las autoridades se negaron a hospitalizarlo. Estos actos fueron fuertemente rechazados por activistas sindicales de diferentes sectores. Luego vino el catastrófico terremoto.

La catástrofe del terremoto no fue sólo un fenómeno natural, sino que derribó la cortina que ocultaba la pobreza de la región occidental del país. Muchos funcionarios no podrían haberse preocupado menos por la gente que necesitaba ayuda inmediata. Incluso los trataron con cierto desprecio. Se acabaron crearon círculos de voluntarios para ayudar a quienes lo necesitaban. Esta situación desilusionó a una parte de la sociedad, abriéndole los ojos sobre quién va a permanecer a su lado y quién sólo está pensando en cómo sacar provecho de cada situación. Los terremotos continuaron, y durante meses se reprodujeron (aunque con menor intensidad) por todo el país. Teherán se consumía por la inquietud, pues se ha estado previendo un enorme terremoto desde hace décadas.

La gente se recuperaba del trauma cuando el terremoto económico llegó: el presupuesto anual para este nuevo año diseñado por la administración Rouhani era un insulto para todos. Todo el daño causado por el terremoto representaba unos 600 millones de dólares, y el gobierno consideró imposible proporcionar un presupuesto de reconstrucción, dejándolo todo en manos de donaciones individuales. Mientras, por otro lado, el presupuesto para ciertas instituciones de propaganda superaba los 15 mil millones de dólares y se pretendía cubrir enteramente este año. El precio del petróleo se prevé que aumente en más de un 50%. Y al mismo tiempo no quedaba presupuesto para programas estatales de construcción. Las noticias se trasmitían rápidamente, y la insatisfacción fue más allá de las previsiones del gobierno.

¿Cómo comenzaron las protestas? ¿Quién está en las calles? ¿Qué quieren? ¿Y hacia dónde caminar ahora?

La administración Rouhani acusa a su rival en las últimas elecciones de encender las revueltas. Pero no se puede ignorar que la anterior revuelta del pan (hace veinticinco años) comenzó en la misma región. Además, Mashhad ha sido un paraíso impositivo para parte de las élites económicas del régimen durante décadas y tiene uno de los índices más altos de crecimiento de suburbios pobres en el país. De todos modos, no tiene importancia para nosotros verificar las teorías conspirativas sobre el comienzo de la revuelta. La cuestión aquí es su explosión repentina por todo el país. Numerosas ciudades se sumaban a una protesta de la que los teheraníes de clase media no habían siquiera oído hablar. El cuerpo de los manifestantes está siendo principalmente la juventud desilusionada de entre 15 y 30 años; la generación iraní sin futuro, si se quiere usar este término.

Las primeras manifestaciones comenzaron con furia contra las condiciones económicas y los presupuestos del gobierno para este nuevo año. Pero en menos de dos días, las manifestaciones pasaron a apuntar al aparato político en su conjunto. Consignas como “abajo los altos precios” pronto dieron paso a otras como “abajo con el dictador”. Consignas contra el líder supremo y el régimen fueron gritadas en voz alta frente a las fuerzas represivas por primera vez en mucho tiempo.

Estaba claro que el movimiento horizontal que se estaba creando no podría fácilmente traducir su ira en demandas positivas específicas. Incluso las consignas contra el régimen no daban una idea clara de alternativa. La insatisfacción económica no conseguía trasladarse a medidas concretas. Las fuerzas reaccionarias dentro y fuera del establishment(incluyendo principalmente al hijo del anterior Shah de Irán y sus partidarios de la monarquía, y a la organización armada religiosa Mujahedin-e-Khalgh) trataron de aprovechar la situación. En algunos lugares han tratado de fomentar la nostalgia hacia el buen dictador que fue Reza-Shah, el abuelo del actual líder opositor, mientras en otras partes han luchado por el apoyo de la administración Trump. Todo esto ha sucedido debido a la supresión sistemática que ha sufrido la izquierda desde la revolución de 1979. De hecho, algunos sostienen que la piedra angular del actual régimen se basa en la supresión de la izquierda y de las mujeres.

El punto de inflexión entre toda la confusión fueron los estudiantes. En el tercer día, realmente cambiaron el paradigma de la revuelta, principalmente en Teherán, algo que se extendió a muchas otras partes del país. Se opusieron a las consignas reaccionarias con eslóganes como “incluso las mujeres se han unido, pero vosotros, hombres vagos, estáis aún esperando”, cambiaron el eslogan pro-nacionalista de “ni Gaza, ni Líbano, yo sólo moriré por Irán” por el lema mucho más profundo de “de Gaza a Irán, abajo con los explotadores”. También agregaron algunas consignas con conciencia de clase promoviendo los consejos de trabajadores o alentando a la gente a ir más allá del falso dualismo entre reformistas y fundamentalistas. Esto fue inmediatamente reconocido por las autoridades como un punto de ruptura.

Desde entonces, han estado arrestando a numerosos estudiantes y activistas. Los servicios de inteligencia vieron esta situación como una ocasión ideal para suprimir a la izquierda durante una década más.

Este proyecto está todavía en marcha, y todo lo que la izquierda puede esperar en este momento es sobrevivir a esta situación y lanzar un contraataque a su debido tiempo.

Traducción del artículo publicado en www.libcom.org, realizada por www.todoporhacer.org

Fuente: https://www.todoporhacer.org/iran-pan-trabajo-libertad/

______________

[1] Las elecciones presidenciales y 3-300106

locales de mayo de 2017 resultaron en la relección de Rouhani para un segundo mandato con el 57,14% de los apoyos frente al conservador Ebrahim Raisi, con un 38,28% (todo ello, con una participación del 73%)

[2] En la mina de carbón Zemestanyurt al norte del país

[3] Esto puede observarse en el siguiente artículo sobre los disturbios alimenticios de 1991/1992:www.merip.org/mer/mer191/squatters-state; mientras que las protestas estudiantiles de 1999 son mencionadas aquí:www.libcom.org/library/anti-imperialism-iranian-revolution

[4] Como ejemplo de la represión del movimiento obrero: www.libcom.org/news/anti-labour-witchhunt-iran-continues-16082008

[5] www.libcom.org/news/article.php/iran-bus-strike-update1

http://www.portaloaca.com/contra-info/13387-iran-pan-trabajo-libertad.html

Vídeo con imágenes reales de los compañeros anarquistas de la “Unión Revolucionaria para la Solidaridad Internacionalista” que luchan en Siria contra ISIS (Raqqa)

Aquí está su mensaje que acompaña el video: https://youtu.be/qC7zAY_3rf4

“Este video contiene imágenes de combatientes de RUIS que luchan dentro de IFB. IFB se unió a YPG / YPJ / SDF y liberaron la ciudad de Raqqa de los fascistas de Daesh (IS) a fines de octubre de 2017. En Orhan (el último IFB ocupado), el batallón estaba luchando directamente contra las guerrillas de IS que estaban rodeadas por las fuerzas de liberación.

SOLIDARIDAD REVOLUCIONARIA INTERNACIONALISTA

PARA LAS COMUNIDADES DE LOS OPRIMIDOS
POR LA VICTORIA SOBRE TIRANÍA
POR LA ANARQUÍA

Dedicamos este video a aquellos que han caído como mártires, a aquellos que han sido heridos y a quienes han estado apoyando la defensa y la expansión de la revolución.

La luz de Rojava arde en los corazones de los oprimidos, lo que demuestra que el levantamiento en toda la palabra para la liberación social es posible.

Berxwedan jiyan e
Biji YPG / YPJ / IFB

Música de Ivan Torrent
Nombre de la canción “Icarus”

http://www.portaloaca.com/videos/noticiasvideo/13388-video-con-imagenes-reales-de-los-companeros-anarquistas-de-la-union-revolucionaria-para-la-solidaridad-internacionalista-que-luchan-en-siria-contra-isis-raqqa.html

La liberación animal y de la tierra, será anticonsumista o no será

La lucha por la liberación animal y de la Tierra, no se basa únicamente en no comprar productos de origen animal, o no colaborar con nada que lleve directamente esclavitud, o explotación animal, o comprar productos ecológicos, o tirar cada basura en el contenedor adecuado,… No. La lucha por la liberación animal y de la Tierra conlleva el anticonsumismo, es decir, el consumir los menos productos posibles, independientemente de si es de origen animal o no, ecológico o no. Porque todo producto en mayor o menos medida, lleva un transporte, una contaminación, un “envoltorio”,…Y por lo tanto, todo consumismo humano lleva destrucción y muerte. Esta claro que todo Ser Humano deja la huella de la destrucción a su paso. TODXS. Yo ahora mismo estoy utilizando un medio para lanzar este mensaje, que supone un gasto de energía y electricidad, por poner un ejemplo. La cuestión es REDUCIR, EVITAR todo lo que se pueda, ser consciente, no dejarnos llevar, …

La liberación animal y de la Tierra, es decir, la liberación total, si es de verdad, si es en profundidad, debe luchar en la medida de sus posibilidades (y esta medida ya entra en el criterio y en las posibilidades de cada cual pero sin entrar en el tan frecuente autoengaño), contra todo tipo de consumismo y capitalismo, también el verde, también el “vegano”.

A veces, aunque se tenga buenas intenciones y se quiera “colaborar” comprando, consumiendo,…por el camino lo que estamos haciendo es empeorando, perjudicando, participando contra lo que decimos combatir, con la diferencia que lo nuestro esta maquillado y envuelto de color verde.

La liberación total no debe ser un producto más, sino todo lo contrario. Debe ser el antiproducto, el anticonsumismo.

https://elrebenke.wordpress.com/2018/01/08/la-liberacion-animal-y-de-la-tierra-sera-anticonsumista-o-no-sera/

http://www.portaloaca.com/articulos/mundo-natural/13383-la-liberacion-animal-y-de-la-tierra-sera-anticonsumista-o-no-sera.html

El anarquismo como rechazo de la división social

Posted: 26 Dec 2017 10:32 AM PST

A menudo, se quiere observar a los anarquistas como fanáticos, opuestos a todo lo establecido; paradójicamente, se sigue señalando como radicales a aquellos que deciden entrar en la participación política del sistema representativo, tal vez sinceros en su deseo de emancipación social. Desde estas líneas, y no en nombre de dogmatismo alguno, rechazamos entrar en ese juego electoral y parlamentario, que abunda en la perversión, el engaño y la división social, y lo hace además con la máscara de una posible transformación social.

A colación de lo apuntado en el texto de entradilla, merece la pena que reflexionemos sobre la condición libertaria. Hay muchas maneras de pensar y vivir el anarquismo, incluso algunas de ellas parecen oponerse entre sí. De esa manera, solo podemos insistir en que el anarquismo, o si se quiere las ideas libertarias, constituyen diversidad y pluralidad. Del mismo modo, y es por ello que insistimos también en la estrecha vinculación entre teoría y acción, hay que rechazar el anarquismo contemplado como una mera especulación intelectual, ya que se trata de un pensamiento vivo en la práctica. De ahí también las dificultades, afortunadas dificultades seguramente, para elaborar una ‘identidad’ vinculada a lo libertario, ya que existen muchos modos de ser anarquista. Para el caso que nos ocupa, consideraremos sinónimos los términos anarquista (o ácrata) y libertario, aunque resulte muy interesante la matización que se ha hecho en algunas ocasiones; el primero, tendría más connotaciones doctrinarias, mientras que el segundo alude de modo general a la autogestión social. En cualquier caso,el anarquismo no puede considerarse una mera ideología, ya que por tal cosa suele entenderse un sistema de ideas, valores y creencias cerrado, dado de antemano, muy a menudo justificador de la dominación y la jerarquía social. Aunque podemos coincidir con Marx en considerar la ideología como una especie de representación, plagada de ilusiones y falsedades, que enmascara el sistema establecido, no realizamos ese análisis para justificar nuestra propia doctrina “científica” (como hizo el marxismo, que acabo convirtiéndose una vez conquistado el poder, con ayuda de Lenin, igualmente en una ideología).

Frente a los intentos de unificación de las ideologías, el anarquismo se esfuerza en armonizar la diversidad, manteniendo visiones diferentes, pero sin que predomine ninguna. El anarquismo es, por decirlo de una manera muy general, un conjunto de ideas vivas, las cuales pretender desarrollar todas las potencialidades del ser humano concretadas en un movimiento constante, individual y colectivo. No hablamos de un mero pensamiento, sino también de deseos, aspiraciones, comportamientos éticos, sentimientos…; frente al acomodo y el conservadurismo, reflexión sobre lo que somos y lo que podemos llegar a ser. Si el anarquismo nace en la modernidad, vinculado a sus valores, su permanente crítica al dogma y su vitalismo le obliga a enriquecerse constantemente, a adaptarse a los nuevos escenarios sin renunciar a sus principios éticos, que nada tienen que ver con una doctrina rígida e inamovible que pretenda adaptar la realidad a sus apriorismos. Se nos dirá que todo esta está muy bien, pero que es necesario concretar propuestas libertarias. Bien, siempre y cuando no se nos exija un pragmatismo que nos empuje a adoptar la ideología del sistema, que al fin y al cabo supone cambiar una dominación por otra, manteniendo la división social y la jerarquización política. El anarquismo se niega a entrar en ese juego de división (entre gobernantes y gobernados, pero también muchos otros), de ahí que no entre (o no debería entrar), en los juegos de conquista del poder. La apuesta libertaria de autogestión social es, precisamente, acabar con todas las divisiones sociales y políticas, buscando una cierta cohesión social que respete, de verdad, la diferencia y a las minorías. De ahí que consideremos que se equivocan aquellos libertarios que deciden finalmente en participar en la política parlamentaria, la ideología establecida, no solo porque la consideremos otra forma de engaño e ilusión que perpetúa la división, también por adoptar la máscara emancipatoria.

Por lo tanto, frente a todo intento de homogeneización (de los sistemas totalitarios, pero también de los liberales con su profunda desigualdad en apariencia de libertad), el anarquismo busca cohesionar y armonizar la diversidad. Hay quien lo ha identificado con el individualismo, pero incluso en las vertientes más propensas a ello se buscó la socialización de la vida personal; visto hoy, solo podemos ver al anarquismo como una apuesta por la libertad individual fuertemente vinculada a la vida social, sin coerción alguna y con el principio de la solidaridad frente a cualquier otro. Con todas estas reflexiones, entramos en el juego de conceptos como poder, autoridad o justicia, entre otros, en los que ya hemos insistido en otras ocasiones requiriendo para ello de un espacio mayor. Diremos, de momento, para nuestros críticos, que todos ellos están contaminados por la ideología dominante, que justifica abierta o sutilmente la división entre dominadores y dominados. Por ejemplo, recordemos que la autoridad tiene diversas lecturas, y los anarquistas solo se oponen a la que se tilda de coercitiva vinculada al poder y la violencia (concretada a nivel político en el Estado, pero con muchas otras formas de dominación). Del mismo modo, la justicia pierde su razón de ser ética si se convierte un mero arbitrio de la división social, que por supuesto debe aceptar en origen. Es una necesaria reflexión y profundización en conceptos y hechos, que simplemente nos vemos obligados a aceptar en nuestra vida cotidiana. El anarquismo, el movimiento anarquista, aunque a nivel personal nos veamos obligados a formar parte del sistema establecido, no debería participara ni claudicar en todo ese juego de fraudes y engaños que imposibilitan la emancipación social. Rechazar el parlamento y la representación, y hacerlo en nombre de una profundización de la libertad y la justicia social, no es dogmatismo, sino simple sensatez en nombre de la transformación social.

Capi Vidal

http://reflexionesdesdeanarres.blogspot.com.es/

http://www.portaloaca.com/pensamiento-libertario/textos-sobre-anarquismo/13358-el-anarquismo-como-rechazo-de-la-division-social.html

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Una y otra vez escucho la misma canción…

Posted: 26 Dec 2017 09:42 AM PST

Una y otra vez escucho la misma canción

escucho esa canción llena de tristeza

y la vuelvo a escuchar,

y otra vez……

y una vez más (suspiro)

 

-¿y tú?

¿no buscas la felicidad?

 

Y no dejo de preguntarme………

dónde está la tuya………

 

¿en el esclavo satisfecho?

¿en la ignorancia?

¿en tu mundo imaginado?

¿en la insultante mirada al ombligo?

¿en la miserable autocomplacencia?

¿en la “libertad” a cómodos plazos?

¿en las pausas

recreos,

descansos,

tus minutos, tic-tac, tic-tac

¡boom!

¿felicidad?

No-es-posible-en-un-mundo-ajeno-a-una,

no es posible, amor,

siendo exiliado

siendo preso

siendo loco

Tengo satisfacción

(podríamos decir)…

cuando nos juntamos en una mani

y entre todos, les plantamos cara

de verdad;

cuando nos juntamos,

compañeros y no, en un recital

escuchando letras

que parten el alma

que incitan a la rebelión,

esas canciones que derriten,

en adagio,

nuestro corazón;

cuando me entero de que alguien

ha conectado con Alejandra

y ha encendido la parte de su mente

que le habían desactivado;

cuando me encuentro

con adultos del lado de los niños;

cuando me encuentro compañeros

donde no pensaba los hubiera;

cuando me encuentro personas

que todavía son seres sintientes,

y empatizan, y se derraman;

cuando encuentro compañeros

comprometidos

que tienen luz en su mirada,

anhelando desde la rabia y la inocencia

con los mejores valores, los anarquistas;

cuando desaparece el tuyo y mío;

cuando encuentro desinterés y generosidad;

cuando hallo sentimiento comunitario, fraternidad, sororidad, complicidad;

cuando se roban o queman multinacionales, bancos o iglesias e instituciones;

cuando hay motines carcelarios o se fugan los presos;

cuando se quema el dinero;

cuando un niño ríe;

cuando la gente normal se planta

y desobedece

rompiendo un eslabón en la cadena de montaje

dejando de ser cohartada

o colaborador necesario;

cuando se bloquea el Mercado; y el tráfico; y hay apagón general;

cuando suelto animales enjaulados o atados;

cuando tenemos tiempo.

Cuando me dices al oído

y lo gritas al viento

que estamos juntos en esto

que cuente contigo para VIVIR

a nuestra manera,

aunque no estemos preparados para ello,

donde sea,

que lo demás no importa

y te brillan los ojos

cuando lo dices……

 

Incluso, puede llegar a hacerme sentir feliz,

dentro de mi inconsciencia,

por unos minutos (tic-tac, tic-tac)

Desde luego,

es más fácil encontrar la infelicidad,

esa que no buscamos……

con la que te tropiezas

cada vez que un compañero trabaja,

cada vez que una compañera busca prestigio/

reconocimiento

en lugar de concienciar,

cada vez que compañeros prefieren comodidad

en lugar de compromiso,

cada vez que no se puede hacer asamblea

por falta de asistencia,

cada vez que antepones vender tu tiempo

a compartirlo, a vivir,

cada vez que veo como te resignas y justificas,

cada vez que compruebo tu interpretación de la lucha

como mera moda, pose, seña de identidad de pertenencia;

cada vez que nos utilizamos

en lugar de sentirnos;

ante la incomprensión

de los compañeros y algunas compañeras,

cuya vista no alcanza sin las gafas violetas,

que no encuentran.

 

La felicidad sólo es posible

a partir de la fidelidad a uno mismo.

 

¿Los placeres de la vida?

Sí, yo también los aprecio,

como todos.

La Katino Anarhista

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[Poemario] La segunda Transición

Posted: 26 Dec 2017 05:38 AM PST

Nuevo libro de Edward Martin. Poemario dedicado a la situación política actual.

Casi siempre me pregunto por qué escribo, por qué me esfuerzo en dibujar en mis libretas trazos que forman palabras, que a su vez constituyen frases, así hasta culminar un texto que hace referencia a una ebullición emocional que se abre paso, abrupta, desde mis entrañas. Paul Auster en una ocasión respondió a esta pregunta, y dijo que su vida era más soportable si escribía. No son sus palabras exactas pero sí su significado. Pienso lo mismo.

La segunda Transición es eso, la expresión sanguinolenta de un malestar ante el estado de las cosas; sobre todo ante ese lavado de cara que la vieja clase política postfranquista y la nueva, los partidos emergentes a los que denomino aventureros o aprendices de brujo, quieren hacerle al Estado y a sus instituciones. La vieja clase política lo hace desde el discurso falaz que afirma que la corrupción sistémica es cosa del pasado, y que con la Constitución en la mano la gestión del presente y del futuro del país está asegurada, a la altura moral del resto de las democracias europeas. La nueva clase política no acepta esa afirmación pero sí defiende que se puede gobernar de otra manera, y que ellos son los elegidos para hacerlo. Se repite hasta la saciedad que es necesaria una segunda Transición, y yo digo que esta ya está aquí. Cuando la desconfianza en las instituciones postfranquistas era máxima, los aventureros llegaron para reforzarlas, a fin de cuentas, para dotarlas de valor.

Desde ese espectáculo ladino y mentiroso, mi repulsión aborda el lenguaje escrito para salvaguardar mi integridad psíquica, y vuelca sobre el papel el sentir oscuro y violento del observador incansable que soy.

Edward Martin

 

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Cultura clásica y pensamiento libertario

GreciaEl pensamiento libertario se identifica con la visión de la vida que pone como central la cuestión de la libertad, en al menos dos significados elementales. Por un lado significa liberarse de cualquier forma de dominio y autoridad que se impongan sobre el individuo limitando e incluso sofocando su autonomía y su autodeterminación; por otro lado, libertad evoca la posibilidad, para los individuos y las comunidades a través de las que los individuos se organizan y relacionan, de poder expresar sin restricciones las propias potencialidades, las propias aspiraciones y los propios talentos.

Libertario puede leerse a veces como sinónimo de anarquista y viceversa, pero existen algunas diferencias de fondo que hay que tener presentes. Parafraseando una célebre afirmación de Errico Malatesta, podemos decir que todo anarquista es un libertario pero no todos los libertarios son anarquistas.

Incluso algunos liberales desprecian la etiqueta de libertario y, en el ambiente de la finanza de asalto y de los ejecutivos, no faltan quienes se definen como anarco-capitalistas. Sócrates decía que no basta con tener en la mano un tirso para poderse llamar seguidor de Dionisos, y se podría añadir que no basta con poner el adjetivo “libertario” o el prefijo “anarco” para poderse definir como libertario, al menos según la que es la versión y la “tradición” más auténtica del libertarismo.

Es necesario establecer algún punto de referencia, sobre todo decir que para la perspectiva libertaria más próxima a la anarquista, la libertad solo tiene un sentido pleno si (a partir de las dos acepciones enunciadas) se expresa en cada hombre y a través de todos los hombres, sin diferencias de “raza”, de sexo, de orientación sexual y así sucesivamente. La igualdad que deriva de esta perspectiva no significa adhesión e identificación con un modelo ético o de comportamiento, sino la posibilidad de desarrollo de una persona en el respeto y con el apoyo de los demás individuos. Significa también que la sociedad (entendida esencialmente como sociedad de los individuos), que no se convierte en otra por las personas que la componen, se activa para ayudar y apoyar a los individuos en las diferentes fases de su vida (desde la educación a la asistencia sanitaria) para hacer de manera que el libre y fecundo desarrollo de la persona no sea solo un lema y no esté determinado esencialmente por las condiciones socioculturales de partida de los individuos o exclusivamente por las que determinan a través de los “patrimonios” y las “carreras” individuales.

Por otro lado, en este tipo de perspectiva libertaria, la libertad no empapa solo una dimensión de la vida, por ejemplo la económica o la privada, sino todas las esferas, sean públicas o privadas, en que se encuentra y expresa el individuo a lo largo de su existencia. Por consiguiente, también las organizaciones políticas y sociales deben ser expresión de la voluntad libre (y “educada” en sentido social y cooperativo), del consenso y de la activa participación de los individuos. En otras palabras, el dominio (es decir, la autoridad impuesta, no aceptada, no revocable) debe ser expulsada de todas las esferas de la vida. Bastan estas dos elementales caracterizaciones de libertario, en sentido igualitario y no reducido, para tumbar todas o casi todas las hipótesis de un libertarismo espúreo, es decir, no consecuente ni coherente.

¿Qué tiene que ver, por ejemplo, el denominado anarco-capitalismo con la perspectiva libertaria mencionada, si con esta expresión se quiere definir un capitalismo salvaje, con la pretensión de “autorregularse” a través de dinámicas que premian la agresividad y el menosprecio y crean desigualdad y explotación, utilizando situaciones de desigualdad social e internacional que acentúan y perpetúan?

Otra diferencia importante entre el pensamiento y la perspectiva libertaria y la más propiamente anarquista es de tipo histórico: teorías filosóficas y praxis políticas fundadas en el principio de la libertad las encontramos en muchas épocas, a partir de la antigüedad más remota y en los contextos geográficos y culturales más diversos. Cuando, en cambio, hablamos de “anarquía”, “anarquismo”, “movimiento anarquista”, etc., nos referimos a un periodo histórico bien definido, el moderno, que ve su más completa afirmación en un arco de tiempo que va de la segunda mitad del siglo XVIII a la primera mitad del XX. Con alguna aproximación, podremos decir que una serie de teorías con trazos libertarios, si no específicamente anarquistas, se definen a partir de la Ilustración y de la Revolución francesa; basta con pensar en la influencia que tuvieron sobre personajes como William Godwin y Piotr Kropotkin, mientras el acto de nacimiento del movimiento anarquista en Europa se identifica con la creación de la Internacional de trabajadores (1864), estrechamente ligada tanto en el plano teórico como en el organizativo a la figura de Mijaíl Bakunin.

Por consiguiente, si la historia del pensamiento libertario (y de las praxis a las que ha influido), expresado con modalidades más o menos orgánicas, es casi tan antigua como el hombre, la de la anarquía (teoría) y la del anarquismo (movimiento) son por el contrario típicas de la modernidad. Entre los dos momentos, obviamente, no existe una cesura, en el sentido de que las teorías libertarias desarrolladas a través del tiempo han influido y a menudo han confluido en las modernas concepciones del anarquismo.

Esto resulta claro si consideramos que la misma idea de libertad entendida como liberación de toda forma de dominio del hombre sobre el hombre y la posibilidad concreta de afirmación individual, compartida por toda la comunidad política, han sido teorizadas de forma articulada y orgánica en el pensamiento griego (en el ámbito filosófico, político, médico, antropológico etc.) de los siglos V y IV antes de nuestra era, como una visión “escéptica” del poder, absolutamente crítica hacia tal forma de concentración, perpetuación, gestión personalista e incontrolada del poder.

La crítica al poder monocrático, jerárquico, exclusivo y excluyente simbolizado por la figura del tirano, pero no limitado a ella, ha sido desarrollada por el pensamiento griego en el ámbito filosófico (por ejemplo, por Jenofonte en Hierón, y por Platón en su República), en la perspectiva mitológica y psicológica a través de la tragedia, con la ironía y la paradoja de la comedia ática, casi con una serie de reglas de la democratía (literalmente autogobierno de la comunidad política). Tales reglas inhiben la concentración de poder, la posibilidad de que se perpetúe en manos de uno o de pocos, la posibilidad de sustraerse del control y de que sea compartido por toda la comunidad.

Desde este punto de vista, podremos decir que esa parte nada insignificante del pensamiento humano, de la cultura “clásica”, que al correr de los tiempos se ha manifestado de manera más o menos explícita y directa a favor de una libertad extensa y compartida, puede considerarse por derecho propio patrimonio del pensamiento libertario moderno.

Aristóteles, en el Sexto Libro de la Política, escribe: “Base de la constitución democrática es la libertad (…) Una prueba de la libertad consiste en ser gobernado y gobernar por turnos (…) Otra es vivir cada uno como quiere, porque esto, dicen, es obra de la libertad, por cuanto es propio de quien es esclavo no vivir como quiere (…) de esto proviene la pretensión de preferiblemente no estar bajo ningún gobierno o, dicho de otro modo, gobernar y ser gobernado por turnos: por esta vía se contribuye a la libertad fundada sobre la igualdad”.

Piotr Kropotkin, en la voz “anarquismo” de la Encyclopaedia Britannica de 1910, en la sección que se refiere a “El desarrollo histórico del anarquismo” evoca una serie de personajes, filosofías y movimientos políticos que a lo largo de la historia han expresado ideas y comportamientos caracterizados en sentido libertario, basados en la libertad individual, la libre asociación de los grupos y el rechazo de la violencia y el autoritarismo. Kropotkin incluye en esta lista a personajes como Lao-Tse, el presunto autor del Tao-Te-King, y a Zenón; a Rabelais y a Fénelon, pero también a un obispo de la Iglesia católica, Marco Gerolamo Vida. Se refiere después a movimientos como los husitas y los anabaptistas, y a algunas corrientes ideológicas y políticas de la Revolución francesa, a la que dedicó un amplio estudio.

Si el criterio para caracterizar como libertaria una visión de la vida o un movimiento social y político es el de la libertad individual, la igualdad entre todos los hombres en el sentido de la libertad común y de la paridad en la dignidad y, por consiguiente, la oposición y la revuelta contra toda forma de jerarquía y de opresión del hombre sobre el hombre, se comprende por qué en la nómina libertaria podemos encontrar los más diversos personajes, distantes entre sí por sensibilidad y por épocas históricas.

El ya mencionado Zenón de Citio, por ejemplo, fue alumno del cínico Crates y fundador de la escuela estoica, que retoma y reformula algunas doctrinas propias del cinismo, como el rechazo a toda norma ética y jurídica que se aleje de una vida simple y natural, proyectando un ideal igualitario y cosmopolita en oposición al modelo de la familia o del Estado. Hipatia es considerada una “mártir del libre pensamiento”, la filósofa neoplatónica que vivió en Alejandría entre los siglos IV y V, y que enseñó “a quien quisiera escucharla” (y entre estos estaban también los cristianos) la filosofía griega, las matemáticas y la astronomía, pero también una actitud tolerante hacia la diversidad religiosa y política. Hipatia, entre otras cosas, se lanzó a defender a la comunidad judía de Alejandría de la vesania del fanático obispo Cirilo, “un asesino condenado como asesino por el tribunal de la Historia”, como ha escrito Silvia Ronchey, el mismo que instigó a los asesinos de Hipatia, una masa de fanáticos cristianos guiados por monjes del desierto, los llamados parabolanos, verdadera guardia armada de Cirilo, nombrado Doctor de la Iglesia por León XIII a finales del siglo XIX, y recientemente recordado elogiosamente por Benedicto XVI.

También muchos rebeldes, irregulares e inconformistas se han apuntado a las filas del movimiento libertario por su rechazo de la autoridad, del poder, de las reglas y de las convenciones. Socialistas y anarquistas se han inspirado siempre en personajes como Espartaco, que lideró la revuelta antiesclavista contra Roma, y los libertarios han considerado siempre con simpatía a personajes como los piratas por su vida contra la ley y el poder, y su autodeterminación de tipo democrático, pero también a individuos al margen de la sociedad como las prostitutas y los delincuentes, considerados (con una indulgencia a veces demasiado generosa) víctimas de la sociedad y sobre todo del Estado.

La historia del pensamiento libertario es la historia de las reivindicaciones y de las batallas en nombre de la libertad y de la igualdad; una historia interna y paralela a la “oficial” de la que quedan trazas y testimonios antiquísimos, tanto que en algunos anarquistas como Bakunin, el rechazo de Adán a obedecer a la prohibición de comer del fruto del árbol de la ciencia, fue considerado como la primera afirmación consciente de la libertad humana. El discurso se haría más amplio y complejo si considerásemos las múltiples articulaciones del pensamiento libertario, como el rechazo de los dogmas, la relativización del concepto de verdad, el rechazo de las divisiones jerárquicas de tipo social, económico o étnico; la reivindicación de una igualdad que coloque la libertad y el libre desarrollo del individuo como criterios esenciales de valoración. Sobre uno o más puntos apenas recordados, los libertarios han tenido en el curso de los siglos muchos compañeros de viaje, que aunque no se han podido definir como libertarios en toda la acepción de la palabra, han proporcionado una importante contribución a la lucha, sin tiempo y sin fin, en nombre de la libertad y de la dignidad del hombre, de cualquier hombre.

Enrico Ferri

Publicado en el Periódico Anarquista Tierra y Libertad, Diciembre de 2017

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